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DISCURSO DEL COMPAÑERO RAFAEL BIELSA EN LA CONFERENCIA DE PRENSA DEL MOVIMIENTO EVITA


Rosario.- Compañeras y compañeros: Como dije, yo tampoco creía que en el año 2002 mi generación iba a volver a tener una nueva oportunidad, no creía que íbamos a tener esta oportunidad. Sentía que el país se nos deshacía entre las manos, que se nos cortaban los hilos invisibles que hacen que una comunidad funcione, todos esos sobreentendidos, de las hermandades implícitas. Sentíamos que nos quedábamos sin país. El 8 de mayo de 2002 tuve una larga reunión con el actual presidente, yo lo conocía desde fines del 89, teníamos una relación ocasional, nos sentábamos a almorzar, a charlar de política. Ese día fue una charla distinta, era un país distinto, hay una urgencia distinta, hay una alarma distinta, y yo pensé: éste es el hombre. Obviamente no el hombre que iba a ganar porque era muy difícil poder pensar que ese hombre iba a ganar las elecciones. No era candidato oficial todavía, tenía 1.50 de intención de voto, pero era una cosa que yo la percibí físicamente no era un tipo que acomodara sus convicciones a la realidad en el dialogo, al revés, trataba de amoldar la realidad a sus convicciones con mucha energía, recuerden ese momento, la energía era excluyente no era aglutinante, era dispersiva, todo se dispersaba, era muy difícil juntarnos para algo, y tener palabras comunes. Pero me dije: este es el hombre que haría falta, pero no me imaginaba que iba a volver a tener esta nueva oportunidad.
Recién Gerardo me decía: Estos son muchos años de laburo y yo pensaba: estos son muchos años, esta oportunidad impensada nos vuelve jóvenes, jóvenes que ya no somos, yo tengo 53 años, no soy joven. Se era presidente después del proceso histórico a los 28 años, 30 años, se moría a los 33 años, se murió mucho antes también ya no somos jóvenes, nos hace jóvenes esta nueva oportunidad una oportunidad flamante, que no esperábamos que iba a suceder y hay dos maneras de concebir el poder. Están quienes entienden que el poder esta para afirmar, para determinar su voluntad y nosotros entendemos que el poder solo sirve para preservar la voluntad de los que menos tienen y que si no se usa para eso si no se usa para desalambrar, para abrir las tranqueras para juntar el olor de multitud e igualdad el poder no sirve de nada por eso una cosa es el poder y otra el sujeto político. Sin duda De la Rúa tenía poder cuando firmo el decreto declarando el estado de sitio, tenia poder, firmó el decreto, eso es un sujeto político, entonces a las dos horas estaba en el helicóptero. En cambio, el general Perón no tenía poder, estuvo 17 años fuera del país, pero había generado sustento político, por eso volvió y por eso cuando decíamos compañeros eso quería decir algo para todos, porque hay un sujeto político, y eso es lo que viene ahora. Lo que viene ahora es la construcción de un sujeto político Había que estabilizar el barco, había que gestionar, había que administrar. El presidente Kirchner lo hizo amigablemente, yo creo que es el presidente de la democracia que mejor entendió que gobernar es administrar, lo hizo con denuedo, lo hizo con vocación.
El otro día leía en una revista, lo único que faltaba, este es un país curioso, que el presidente Kirchner es holgazán, que trabaja 3 días y medio por semana, nada más, es increíble, es lo único que faltaba es decirle holgazán. Como otro holgazán que es Macri, en la misma revista. La misma revista que lo saca a Macri holgazán, la semana anterior dice que el presidente trabaja 3 días y medio. El presidente no para de trabajar, había que estabilizar este país. Si uno ponía el dedo en el Estado, detrás había mugre, detrás estaba carcomido por las termitas, estaba ausente, un Estado donde era imposible intervenir, con el cual era imposible mediar. Con qué Estado íbamos a discutir cuanto debe valer verdaderamente la carne si no es con este Estado reconstituido. Con qué Estado íbamos a discutir si íbamos a tener 150 millones de dólares para poder mantener los precios internos de los productos esenciales que vamos a tomar de retenciones de la soja si no es con un Estado existente, no con ese simulacro de Estado que recibió este presidente
Y no lo podemos hacer de cualquier manera, compañeros, por eso es que es tan importante, tan igual pero al mismo tiempo tan diferente como esta reunión, esta reunión que estamos teniendo ahora nosotros. Nosotros tenemos un legado y tenemos una responsabilidad, no lo podemos hacer de cualquier modo, tenemos un legado porque tenemos a nuestros muertos, que están acá en este mismo momento, que nos acompañan a todos nosotros a donde vamos que se nos aparecen en los sueños, que nos ayudan cuando nos hace falta, que nos acompañan cuando flaqueamos, todos tenemos a nuestros muertos, no todos tienen a sus muertos, nosotros tenemos a nuestros muertos y muchos de los muertos que tenemos con muertos de todos, no son muertos de uno, no es un familiar, son muertos que nos pertenecen a todos, que nos identifican a todos Sobre el legado tenemos nuestra memoria, los que fueron mejores, los que fueron heroicos, los que hicieron las cosas que hubiéramos querido hacer, nuestra memoria, lo que está dentro nuestro, yo todavía, no me da vergüenza decirlo, no puedo ver el documental en blanco y negro con las mujeres llorando la muerte de Evita sin llorar, es algo que me emociona profundamente y digo ¿es una debilidad?, ¿es una curiosidad?, no, es una identidad. Eva es una identidad que nos emociona hoy como ayer y que nos sigue emocionando en su lecho de muerte, es una identidad es de todos.
Por eso es que este no es cualquier momento y no es cualquier auditorio y no todos los compañeros son los mismos compañeros y en nuestro legado también tenemos imágenes. Ahora cualquier cacatúa que presume con la pinta de Carlos Gardel nos habla del día en que nos fuimos o nos echaron de Plaza de Mayo, entonces el debate es: Perón los echó, y nosotros decimos, no!, nos fuimos. Una reyerta de familia, una discusión de familia, un momento histórico muy difícil, no importaba si nos echaron o nos fuimos: estábamos, estuvimos, estuvimos ahí, estuvimos a la altura de la historia, a la altura de lo que la historia pedía de nosotros, peticionamos, dijimos lo que pensábamos. Se rompió, compañeros, pero no se dobló, por eso es que estamos acá, por eso es que sentimos lo que sentimos, es todo lo mismo, por eso nos emociona Eva, por eso tenemos nuestros muertos, y ahora un grandulón, que tenía unos cuantos años en ese momento nos dice respecto al juicio a la Triple A es una venganza de los imberbes a los que Perón echó de la Plaza de Mayo, qué sinvergüenza, cómo se puede hablar de algo tan importante con tanta frivolidad, con tanto desconocimiento, qué? Esto es un acuerdo del gobierno con los jueces?, si tiene datos que lo denuncie, que de la cara, que lo denuncie.
Así, por ejemplo, tenemos que escuchar que el señor Binner dice que va a hacer con la Corte de la provincia lo mismo que hizo Kirchner con la Corte nacional. Que lo haga ya, si tiene representación parlamentaria, por que no pide ya, mañana, el lunes, porque no pide ya el juicio político si tiene conocimientos, si tiene pruebas, si tiene mérito? Se habla, hablan todos hablan, pero no todos estuvimos, no todos estuvimos, es obvio que todos pueden hablar, todo el mundo puede hablar, es maravillosa la democracia, que hablen, pero hay una cosa que se llama autoridad moral y nosotros, en nuestro legado y por eso les decía que no tenemos que hacer las cosas de cualquier manera, nuestro legado nos exige autoridad moral. Tenemos que tener autoridad moral, tenemos que ser primeros, los más sacrificados, los más generosos, los que tengan mayor capacidad de entrega. Esa entrega, si se quiere, razonablemente confortable, que acontece en los momentos de la historia donde no esta en juego la vida y la muerte.
Y también tenemos responsabilidades, la responsabilidad de unir, pero no solamente cuando vamos a pedir votos, la responsabilidad de devolver, aunque no nos hayan dado el voto. Lo importante no es ir a a barrio Las Flores o Las Delicias, aquí en Rosario o a monseñor Zaspe o a Santa Rosa en Santa Fe, lo importante es volver, con muchos de ustedes, que en realidad vienen acá y están permanentemente en esos lugares de dolor, en esas que se denominan zonas rojas, donde todo es hambre, todo es emergencia. Tenemos la responsabilidad de comprometernos con lo que estamos diciendo. Prometer se promete fácil, comprometerse es más difícil. Porque cuando uno se compromete pone el cuerpo, entrega el cuerpo, cuando uno promete entrega solamente una palabra. Yo detesto la promesa, uno nunca puede cumplir con todas las promesas, en cambio uno sí puede comprometerse siempre. Siempre puede decir, como dice Fito Páez, vengo a entregar mi corazón, vengo a ofrecer mi corazón, aquí está, esto es mi cuerpo, esto es lo que soy, a lo mejor no cumplo con todo lo que espera, pero si voy a poner el cuerpo.
Y finalmente, no hay que esperar, que esperanzar, hay que enamorar, hay que apasionar, también es un lugar para el amor, para la alegría, también es un lugar para la pasión, para el compromiso militante, para el encanto, para la poesía, también es una cosa bonita, no solamente una palabra de la cual escaparse. Vemos todos los días, afortunadamente, tres, cuatro años después de la catástrofe, del derrumbe, de la vacilación de la República, que vienen pibes, no pibes que por su historia están comprometidos desde que nacieron con la política, se asoman, se acercan se interesan, es una responsabilidad nuestra, hay que desalambrar, hay que permitirles que entren, que tengan un modelo, como nosotros, que teníamos tantos modelos, nuestro problema es que teníamos demasiados modelos de los que podíamos absorber. Por eso, lo que tenemos que hacer lo tenemos que hacer con un legado de responsabilidad.
Hace poco, circuló una frase bastante feliz, que no comparto, la dijo una persona muy respetable , el ex presidente de Chile, Lagos, dijo: el pasado es para la Justicia, el futuro para la política, me parece una frase absolutamente tonta, afortunada pero tonta, yo creo que porque tenemos el pasado que tenemos es que podemos soñar con el futuro con que soñamos, no es que el pasado es para la Justicia y el futuro para la política, si tenemos un futuro para la política es porque tenemos el pasado que tenemos, y yo el pasado no se lo quiero dejar a la justicia, el pasado es mío, es de todos nosotros, es colectivo, lo vivimos entre todos, cómo le vamos a dejar a la justicia a nuestro pasado, se juzgarán los episodios que tengan que ver con los códigos, pero no de mi pasado. Mi pasado es un legado histórico y yo creo que el presidente lo ha entendido como nadie, como nadie, porque ningún dirigente político de la democracia para acá, todos los intentos de la restauración de la verdad estaban amañados, o bien era una verdad parcial, la democracia de Alfonsín, o bien era una reconciliación forzada, el indulto de Menem, las dos cosas.
En ningún caso la verdad había fluido, se había expresado como se debería expresar, en algún momento hay que restañar las heridas, en algún momento esas heridas deben dejar de sangrar, pero así como uno no le ordena al corazón tenés que sentir tal cosa y no tenés que sentir tal otra, uno tampoco le ordena a la verdad cuando debe dejar de supurar y cuando no. Sucede cuando la sociedad se reencuentra por medio de un armisticio y eso no es por medio de un decreto ni es a golpe de ley, es a golpe de un sentido común de futuro, de un proyecto colectivo, de un proyecto urdido por todos, que nos representa. A mi a veces me da vergüenza cuando alguien me describe y dice este tipo hizo tal cosa, tal otra, parece que estuvieran hablando de otro, el sujeto colectivo se ha desprestigiado, el sujeto somos todos, la tarea es de todos, todos tienen la obligación de golpear a la puerta, de decir la verdad, el compromiso militante de decir ‘te estás equivocando, estás yendo para otro lado, despertate, disfrazate de ser humano común, descendé de lo que te propone el poder, hablale a la gente”.
Esto no es cuestión de un mandato, ser gobernador, ministro o diputado. Es tomar la historia por asalto compañeros, lo que pensábamos que nunca más íbamos a poder hacer, de otra forma, después de haber pagado un precio altamente caro, si lo que hicimos merecía algún reproche, si hay alguna generación que pagó ese reproche, esa generación fue la nuestra. Por eso es que tenemos autoridad moral para decir lo que pensamos, nada más que para eso, para mirarnos a los ojos, para poder contarnos lo que nos queremos contar, y esto no tiene nada que ver con mirar para atrás o para adelante, el tema es otra mirada, es mirar para adentro y sacar todo lo que tenemos, para que aquellos que están afuera, para los que ni siquiera tienen asegurado el primer derecho humano, que es el desayuno, puedan estar adentro, si no la política no sirve, si no esto es gestualidad, si no, no tenemos nada que hacer, pero hacemos lo que hacemos porque básicamente pensamos que tenemos que mirarnos hacia adentro, sacar todas las fuerzas que nos quedan, por el imperativo histórico, por el legado de responsabilidad, porque hay muchos que necesitan tener ese pequeño derecho humano, que las casas recuperen las tejas, que las cocinas recuperen las ollas, que las familias recuperen al papá con trabajo, que las escuelas recuperen alumnos que no van a tomar la leche, ni a comer, que ciudad recupere ciudadanía, que la ciudadanía sea cada vez más fuerte, que la gente se manifieste cada vez más, la política es eso, y si no es eso, no será nada. Hasta la victoria”.




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