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Pérsico analiza la realidad política argentina

Entrevista  Emilio Pérsico realizada por el Frente Transversal nacional y Popular- Enero 2011

-Emilio, quería preguntarle cómo evalúa el momento político actual, después de la muerte de Néstor, y cómo ve el panorama. No sólo electoral sino en general, en lo social, lo cultural. Dénos un reflejo de lo que piensa sobre el momento que estamos transitando.
Me parece muy amplio el tema porque hay muchos aspectos. Pero, en primer lugar, para ir a lo más grande, la situación estratégica en la que nos encontramos… A Néstor le gustaba mucho marcar claramente cuál era la tarea de la etapa, porque eso permitía ordenar al movimiento popular. Néstor conducía mucho al movimiento popular y lo ponía siempre al límite de lo posible. En el límite de lo posible, ahí ubicaba a la fuerza política nuestra, al kirchnerismo.
Siempre era él el que empujaba la fuerza del movimiento nacional y popular hasta ese límite de lo posible. Y él marcó la primera etapa de este proceso, que era la salida del infierno.
Era salir del infierno y nosotros conocíamos bien el infierno porque nuestros compañeros se estaban quemando en ese infierno. Y ahí se dio la tarea de salir del infierno que dio Néstor y salimos del infierno. Ese infierno significaba el hambre, la desocupación, la marginación. Los comedores empezaron a cerrarse y los compañeros empezaron a comer en sus casas. Salimos de la situación en donde la mayoría de nuestro pueblo tenía hambre. Hay más trabajo en el barrio. Aunque trabajo precario, changa, lo que sea, pero hay más trabajo en el barrio. Y hay más recursos en el barrio, porque el Estado cambió su política de entregar alimentos hacia la política de recursos.
Hoy hay una política de ingresos donde hoy hay 11 millones de compañeros que reciben algo del ANSES. Una pensión, una jubilación o una Asignación Universal por Hijo. Después, Néstor nos dijo que la tarea central era sentar las bases de un nuevo modelo de país. Muchos de los que nos acompañaron en la tarea de salir del infierno, a Néstor le gustaba decir también que hasta Clarín quería salir del infierno porque estaba quebrado cuando asumió su gobierno. Hasta las corporaciones más importantes querían salir del infierno. Pero ellos querían salir al infierno para ir hacia un lado y nosotros queríamos salir del infierno para ir hacia otro lado.
Después, la segunda tarea, que era sentar las bases de un modelo de país, ahí, si se quiere, fueron muchos menos los que nos acompañaron y algunos se empezaron a bajar del barco. Por supuesto las corporaciones, las corporaciones mediáticas, la oligarquía agropecuaria. Y algunos también aliados, que estuvieron con nosotros en el Gobierno, se empezaron a bajar del barco. Alberto (Fernández), varios. Ahí Cristina empezó la etapa de sentar las bases de un nuevo modelo de país. Ahí vinieron los enfrentamientos, porque empezamos a tocar intereses importantes.
Movimiento nacional entre flujos y reflujos
Esa etapa es la que estamos todavía transcurriendo y es la etapa más difícil que encaró Cristina. ¿Y, cuál es la tarea central de esta etapa hoy? Nosotros decimos que el movimiento nacional ha tenido flujos y reflujos en la historia argentina y en cada uno de esos flujos y en cada uno de esos flujos, de esos avances populares, el movimiento consiguió la justicia social, avanzó en más poder a los trabajadores, en más recursos a los humildes, en más justicia social, en cambiar el Estado, en construir una fuerza política que tenía expresión sobretodo en los jóvenes, en los trabajadores, en las mujeres.
Y así fue el Irigoyenismo, el peronismo del 45, el auge de la juventud maravillosa de los 70, en donde fue un resurgimiento del movimiento popular. Por eso el resurgimiento del movimiento popular duró lo que duraron los hombres, o una parte de la vida de los hombres. Los seis años de la vida de Evita en la función pública. El Irigoyenismo y también en Perón como persona. Y el movimiento popular y nacional nunca pudo torcerle el brazo a los sectores de poder y estabilizar la Argentina en una dirección e institucionalizar el movimiento popular en el Gobierno. Nunca logramos transformar eso en la institucionalización.
Perón lo decía claramente en el 74: la tarea central era institucionalizar el movimiento nacional Justicialista. Irigoyen también lo decía en su momento. Estaban entre los personalistas y no personalistas. La pelea dentro del radicalismo también fue en dirección de hacia dónde se institucionalizaba el radicalismo. Si hacia un partido liberal o hacia un movimiento popular, transformador, de liberación. Esto también se dio en el peronismo y nunca logramos institucionalizar esto. Entonces, en estos 200 años de pelea por construir una patria independiente, esto ha ido de flujo a reflujo.
Y hoy tenemos una nueva oportunidad. La tarea central es institucionalizar el movimiento popular. Néstor nos dejó un alto piso de conciencia de los jóvenes, de los trabajadores, de los sectores más humildes también. Y la tarea principal es institucionalizar esto. ¿Cómo lo institucionalizamos en lo social? Transformando los avances en derechos, para que no puedan volver hacia atrás. ¿Cómo lo institucionalizamos en lo político? Transformando el espacio social que hoy expresa estas ideas del kirchnerismo, estas ideas de movimiento popular. ¿Cómo las institucionalizamos en fuerzas políticas que expresen esto?
Ahí está la tarea nuestra de construir la corriente, en este marco se inscribe la tarea de construir la corriente. También la tarea de construir la corriente sindical que está creando el sindicalismo. Y la tarea de construir los distintos espacios de juventud, como La Cámpora. Y también la tarea de institucionalización desde el Gobierno. Y lo otro es la tarea del Estado. Necesitamos avanzar hacia un Estado donde institucionalicemos la participación de los trabajadores y los humildes en el Estado, que es el gran déficit de este proceso. Creo que eso es una reforma para buscar los nuevos métodos de participación de los humildes y los trabajadores. Y una nueva organización de los trabajadores. Creo que esas son las tareas de institucionalización del movimiento popular.
-De alguna manera, después del Indoamericano y de cómo van arrinconando los sojeros a los pueblos originarios, hay un mapa que apareció y emergió. Lo tenemos a la vista ahora, de lo que falta hacer. Y quiénes están manejando, como pasa con los negreros de las cosechas y los trabajadores golondrina. Esas cosas, ¿cómo la ve?
Nosotros decimos que conquistamos tres cosas muy importantes. Insisto: avanzamos sobre el hambre, hay mucho más trabajo y el Estado garantiza ingresos mínimos a muchas familias. Pero tenemos todavía tres problemas por resolver. O nuevos problemas por resolver, que se van planteando siempre. Es decir, la idea del cambio social es avanzar siempre en el cambio social. ¿Cuáles son las tareas más importantes del cambio social? Para nosotros una es el problema de la tierra. Hoy tenemos, prácticamente, a partir de los años de crisis que hemos sufrido, y ahora el auge económico también ha producido que el valor de la tierra en el conurbano aumente, que un lote cueste 30.000 dólares y ninguna familia trabajadora, mucho menos de los sectores humildes que todavía no tienen trabajo estable, puedan acceder a la tierra.
También, en vez de crearse el cuarto cordón como para ir desagotando el conurbano, el cuarto cordón se está trasformando –porque a los intendentes les conviene esto también- en un grave cordón de countries, donde en una superficie igual a la Capital Federal, viven nada más que el 1% de los habitantes de la Capital Federal. Es decir, el cuarto cordón del Gran Buenos Aires se transformó en countries que van cerrando. Hoy tenemos cuatro generaciones de compañeros viviendo en la misma casa. El compañero que tiene 60 años viviendo con los bisnietos. Eso es un problema.
El segundo problema para nosotros es los Ni-Ni, los pibes que no trabajan ni estudian. Son 900.000 en todo el país y 500.000 en el conurbano. Los pibes que están en la esquina. Y el tercer tema para nosotros es el trabajo digno. Es decir, hoy hay mucho más trabajo, pero hay mucha changa todavía, mucho trabajo esclavo, sin derecho. El Estado tiene todavía muchos trabajadores con parcialidad de derechos. El salario mínimo vital y móvil corre para un tercio de los trabajadores y para el resto no. Un compañero que es empleado municipal en Santiago del Estero tiene un básico de 380 pesos. Y junta la basura y hace el mismo trabajo que un compañero que en Buenos Aires gana 7.000 pesos. Entonces creo que la tarea de reunificar a la clase trabajadora y darle igualdad de derechos, creo que es la tercer gran tarea que tenemos que desarrollar las organizaciones populares.
-¿Cómo ve la tendencia? Apareció como la parte más riesgosa como construcción, por la historia nuestra que como generación siempre tuvo demasiadas fricciones y divisiones. ¿Cuál es la idea que tienes de la tendencia y cómo se va conformando?
Si la tendencia es una posición digamos, si se quiere, de izquierda, derecha o parecido, no me parece que sea bueno el nombre de tendencia. Si la tendencia es, como decía Néstor, un espacio que no alcanza a ser orgánico y que tiene una unidad más conceptual que orgánica, sí me gusta el nombre de tendencia. Yo creo que lo que tenemos que construir nosotros, insisto, tenemos que avanzar en la institucionalización del espacio político del kirchnerismo. Y una de las patas de esa institucionalización es institucionalizar este espacio al que le hemos puesto como idea La Corriente Nacional de la Militancia, porque el componente común es la militancia. Néstor decía una cosa: uno puede estar en el proyecto nacional por convicción, de corazón o por conveniencia.
Bueno, nosotros apuntamos a los que están por convicción, que es ese espacio militante, que discute, participa, elabora políticas. Yo digo, los compañeros que se levantan todos los días con la mochilita y se meten en los lugares en donde el modelo neoliberal todavía está parado, donde están los mayores grados de injusticia. Y con esos mismos sueños en la mochila que teníamos nosotros, intentan cambiar la realidad de ese lugar. A ese espacio es al queremos involucrar nosotros en el espacio de la tendencia nacional de la militancia.
-Se van a encontrar, en ciertas provincias hay como una especie de territorio feudal casi, como se ha visto en Salta. Hay un sector, dos zonas de interpretación de la realidad, de intereses a veces hasta contrapuestos dentro de lo que es el PJ y la propuesta de Néstor y Cristina.
Si, yo creo que nosotros tenemos que construir. No estoy y nunca estuve de acuerdo con que la contradicción sea PJ sí o PJ no, o que el problema sea el PJ. Yo soy autoridad del PJ. Mi PJ es diferente, en todo caso. Pero creo que nosotros tenemos que construir ese espacio y tener en claro que tenemos que convivir y trabajar con otros espacios políticos que van a convivir dentro de lo que es el kirchnerismo, o el frente nacional. Nosotros lo llamamos el movimiento nacional. Hemos convivido con otros espacios dentro del movimiento nacional.
El problema es que no exista este espacio, que otros espacios sí existen, se juntan, deliberan, deciden, trabajan. Que es el espacio institucional, que no es el PJ. Porque muchos vienen del Radicalismo, otros vienen del Socialismo, de distintos lugares. Pero es el espacio más institucional de la política, que tiene una raigambre territorial. Y después existe otro espacio que es el sindical, otro que es el juvenil y este que creemos nosotros que tiene que ser el de la militancia. Pero más allá de eso, digamos, yo creo que cada modelo económico construye un modelo político.
Yo creo que, el daño más grande que el modelo neoliberal le hizo a nuestro pueblo ni siquiera fue el hambre, la miseria y la desocupación. El daño más grande fue robar la dignidad y la política como herramienta de transformación. Y además transformar la política en una carrera para los políticos y no una herramienta de los pobres y los humildes para salir de la situación en la que están. Ese robo de la política fue muy dañino porque generaba las condiciones para que todo quedara como está. Y Néstor empezó a recuperar la política como herramienta de transformación y militancia. Nos devolvió los sueños que habíamos perdido, de la capacidad que tenga nuestro pueblo de transformar la realidad.
Creo que ese es el elemento más importante. Cuando me dicen cuál es el saldo más importante de lo que ha dejado Néstor, yo recuerdo que él me dijo el día que lo conocí, que yo podía creerle o no. -Yo no lo había votado-. Que podía creerle o no, pero que él tenía los mismos sueños que teníamos hace 20 años atrás. Y que él iba a subir cuatro o cinco escalones en ese camino de los sueños y que nos iba a dejar a nosotros en el centro de la política, no en la marginalidad como habíamos estado históricamente, para que sigamos subiendo por esa escalera.
-¿Tan clara la tenía?
Y, yo creo que lo cumplió. No sé la historia, pero eso creo que lo cumplió. Nos dejó esos cuatro o cinco escalones de conciencia en nuestro pueblo, de piso político para construir. Para construir una nueva política, un nuevo sindicalismo, un nuevo espacio de organización de la juventud. Creo que está todo por hacerse en ese modelo nuevo político que tenemos que construir. Insisto, cada modelo económico construyó un modelo político determinado. El modelo neoliberal construyó este modelo político.
-¿Usted tiene una visión de qué modelo se está construyendo ahora? ¿Olfatea algo? Digamos, concreto.
Tengo una noción y tengo una noción de los déficits y las cosas que nos faltan. El primer elemento, insisto, recuperar la política como herramienta de transformación, fue el elemento más importante que nos dejó Néstor. ¿Qué es lo que falta? Lo hemos charlado con Néstor, se lo hemos planteado, para que esta política no sea una política de reforma si no una política de revolución en la Argentina, que es lo que pretendemos, siempre el mismo sueño. El peronismo fue revolucionario porque fue la maquinaria más importante que hubo en América Latina de empoderar a los pobres y a los trabajadores hacia el Estado y hacia la política y hacia la conciencia social.
Hoy en día, eso no lo hemos logrado. No hemos logrado todavía un empoderamiento de los trabajadores y los humildes. Hoy, todavía, los trabajadores y los humildes están de aquel lado del mostrador. Del otro lado, en general, los funcionarios son todos blancos y de cara linda, por decirlo de alguna manera. El peronismo, no. Fue una maquinaria donde Perón ponía como Ministro de Economía a un compañero que tenía 2º grado. O ponía como Ministro del Interior a un sindicalista, o seis ministros que venían de los sectores sindicales. Y de la izquierda. Algunos venían como Ministros del Interior del Socialismo. La mayoría de los intendentes del conurbano, que yo los respeto mucho porque en realidad salían de los sectores populares, los sectores más humildes.
Hoy no la tenemos, no la hemos recuperado. Yo digo que el Movimiento Evita sirve como herramienta política si es una herramienta para que los pueblos, los humildes y los trabajadores se empoderen en el Estado. Si no, no sirve. Si es para que sigamos manteniendo un gobierno de la burguesía o los sectores medios, no sirve. El elemento que le falta a la gran transformación que hizo Néstor es eso: empoderar a los humildes y los trabajadores. Que los humildes y los trabajadores recuperen la política como herramienta de cambio. No como herramienta de recolección de algunos recursos para sobrevivir. Del puntero. Si no como herramienta del cambio social. Creo en eso. Y eso requiere una pelea cultural.
También es importante una cosa, que quiero remarcar. Que en la tarea que desarrolló de sentar las bases de un nuevo modelo de país, la otra gran tarea que desarrolló fue la batalla cultural contra el neoliberalismo. El Bicentenario fue la expresión máxima de esa batalla cultural que dio, de base cultural contra el neoliberalismo. Y todos los discursos y su accionar sentaron las bases de una idea de nuevo modelo de país. Creo que esos son los elementos positivos que tenemos en el proceso hasta donde hemos llegado.
Insisto, tenemos que construir el “Néstor colectivo”, decimos nosotros. Porque todos somos necesarios, pero Néstor era imprescindible. Y a los imprescindibles, decimos nosotros, no los reemplaza nadie. Ni a Perón, ni a Evita y al Che. A los imprescindibles, los reemplaza el conjunto. A los, como nosotros, que somos prescindibles, otro compañero va a venir a reemplazarnos. Pero a los imprescindibles los tiene que reemplazar el conjunto. Entonces, ese Néstor colectivo quiere decir que tenemos que parar al movimiento. Esa tarea que hacía Néstor de parar al movimiento popular al límite de lo posible. Eso tenemos que hacer nosotros.
Por eso a mí me interesa siempre discutir con los compañeros más lo nos falta que lo que hicimos. Como decía Silvio Rodríguez, en el testamento, lo que ya tenemos, ya está abrigado, ya está en casa. Ya lo tengo. Yo quiero dejar como testamento todo lo que tengo todavía para conquistar. Ahí está la tarea que tengo que hacer. Y eso era lo que siempre Néstor también nos planteaba. Nunca se paraba sobre los laureles de lo hecho si no que nos llevaba hacia los desafíos de los sueños. Creo que esa es la tarea que tenemos que cumplir ahora nosotros desde el movimiento popular: parar a nuestra fuerza política al límite de lo posible.
Es posible construir una nueva política en la Argentina, una nueva organización de los trabajadores. Tenemos que avanzar hacia eso. ¿Es posible seguir profundizando el cambio social? Por supuesto que es posible seguir profundizando el cambio social. Ahí hay que parar a la fuerza nuestra. Y teniendo en claro esto, que eso es posible hacerlo si se tiene como protagonista a los humildes y a los trabajadores.
- Resulta evidente que hay como una explosión en la clase media –yo digo en la clase media, pero quizá sea un prejuicio- de La Cámpora. Digamos, después de la muerte de Néstor, aparece una nueva juventud. Y lo que uno tiene registrado es que sí hay en todos los pueblos, todas las circunscripciones aparecen las mil flores, la clase media apoyando el modelo. ¿Cómo ves eso?
En primer lugar, creo que esto es un fenómeno que no se produce con la muerte de Néstor si no que se viene produciendo desde antes. Creo que a los jóvenes los convoca la epopeya de la transformación. Cuando Cristina empieza a sentar las bases de un nuevo modelo de país y empieza a enfrentar a los sectores de poder, ahí los jóvenes empiezan a sentirse parte de este proyecto, fuertemente. Nosotros tuvimos la experiencia que hicimos el encuentro de 3.500 jóvenes en Carcarañá, al poquito tiempo que habíamos perdido las elecciones. ¿Qué quiero decir con esto? Que creo que hay una nueva situación en los sectores juveniles, sobre todo de clase media, sí. Pero también hay una nueva situación en los sectores más humildes de nuestro país, en los pobres y los humildes y en los trabajadores.
Hay una nueva participación de los trabajadores en la política, que hay que tener en cuenta porque va a ser también determinante. Lo que hace un proceso revolucionario es si logramos unir esas tres cosas: los humildes, los trabajadores y los jóvenes. Creo que esos son los protagonistas de un proceso de cambio siempre en la sociedad. Y esto, por supuesto, que la clase media, yo lo charlaba con Néstor. Decíamos del Ferro chico al Ferro grande. Al poquito tiempo de perder las elecciones hicimos un acto en Ferro, diciendo vamos lo mismo. Aunque perdimos, vamos a ir por todo. Y en el acto de Ferro Grande, creo que ahí ya sabía que le habíamos quebrado la muñeca a la opinión pública. Y la clase media también está en una actitud de que apuesta mucho a esa opinión pública y al ganador.
Nosotros fuimos creciendo de a uno, dos puntos, con todo el trabajo de Néstor y Cristina. Pero ahí se quebró, ahí le quebramos la muñeca, como cuando estás en una pulseada, que cuando le quebraste la muñeca, se va contra la mesa. Creo que ahí quebramos esa situación en la clase media. Recuperamos la sintonía, porque uno de los problemas en la política es que te escuchen, que no te cambien de canal cuando apareces. Entonces, hemos recuperado la sintonía con los sectores medios. Pero lo más importante para mí es el protagonismo que están teniendo, mejor dicho, el resurgimiento del movimiento nacional, que trae aparejado siempre a los jóvenes, a los trabajadores y a los humildes. Ahí es donde vamos a construir la fuerza de cambio en la Argentina.
-Cuéntenos un poco de Néstor, cómo era él.
Yo siento la pérdida de Néstor y agradezco haber vivido hasta haberlo conocido. Ser parte de una generación que soñó con cambiar el mundo y que después, si se quiere, fue derrotada o sufrió lo que sufrió en la Argentina, encontrarse con Néstor creo que fue un privilegio que para mí expresa la posibilidad de resarcir todas las peleas que hemos desarrollado. Yo siempre le digo a los compañeros que nosotros tenemos montones de heridas en el lomo. Por la pérdida de compañeros que no están, por supuesto, y que tendrían que estar acá con nosotros y que muchas veces serían mejores que nosotros. Pero tenemos esas heridas.
Heridas por el modelo neoliberal y el sufrimiento de nuestro pueblo, de los humildes, en donde se nos caían de las manos los compañeros, y no podíamos hacer nada. Y la única actitud que teníamos era la de resistir, pero no podíamos resolver el problema de fondo. Y apareció Néstor y fue esa bocanada de aire. Yo siempre digo que esas heridas no cicatrizan con la justicia ni con ninguna de todas esas cosas que te da el sistema. Eso empieza a cicatrizar cuando vos ves la esperanza de que toda esa pelea no fue en vano, que transformás la realidad y que aparece de vuelta la justicia social.
Bueno, Néstor para mí fue eso. Y personalmente, cómo era la relación que nosotros tuvimos, sobre todo a lo último, una relación de mucha discusión. La verdad. Era un compañero que escuchaba. Lo que piensan muchos, por supuesto, que mandaba porque era la conducción del movimiento nacional y popular. Y guiaba hacia el movimiento nacional y popular. Pero también era un compañero que se podía discutir mucho, se podía charlar mucho, coincidir o no. Pero que sabía que estábamos convencidos de lo que estábamos haciendo. Entonces, él tenía que convencernos para que podamos hacer lo que él creía que teníamos que hacer.
El Puente de Plata
Insisto que agradezco haber llegado a ese lugar más por todos los que no están más que por los que están. Yo decía que Néstor fue una segunda oportunidad para nuestra generación. Pero esa segunda oportunidad, tenemos que tener en claro que ya está enterrada en Santa Cruz. No hay una tercera oportunidad para esta generación. Nosotros tenemos que construir puentes de plata hacia nuevas generaciones que se hagan cargo de este proceso transformador. Esa es la institucionalización de este proceso. Cristina tiene la oportunidad de cuatro años más para crear ese puente de plata.
Cosa que lo intentamos muchas veces en la historia y no pudimos. Lo intentó Perón, Evita, Irigoyen y [las montoneras federales] y nunca lo lograron. Bueno, ahora tenemos la oportunidad de hacerlo. Y Néstor era conciente de eso, que no se creía imprescindible como yo lo creo, si no que era un eslabón más en esa historia que teníamos que construir. Por supuesto que eso, insisto, nunca más voy a tener la oportunidad de estar cerca de una persona de estas que salen una vez cada cincuenta años.
Entonces, agradezco a la vida, honestamente, habernos salvado de todo lo que nos salvamos y haber llegado a ese lugar. Me sentí un poco como cuando en la guerra avanza la infantería sobre una playa y poquitos son los que llegan a ver la conquista de la isla. Agradezco haber sido parte de los que llegaron a eso. Qué más tengo que agradecerle. Y haber estado cerca de él, porque fue maravilloso. Por todos los que no están, más que por los que están.

Prensa Frente Transversal. Fotos India Rodríguez




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